Durante años, Nicole convivió con el sobrepeso como una lucha constante. Dietas, rutinas de ejercicio y múltiples intentos por bajar de peso formaban parte de su día a día, aunque los resultados nunca lograban ser los esperados. La frustración, como en tantas historias similares, parecía repetirse.
Al finalizar su primer embarazo, la balanza marcaba 100 kilos. Volver a los 70 que había tenido en otro momento de su vida se percibía como un desafío enorme, casi inalcanzable. Pero, sobre todo, Nicole tenía una certeza: necesitaba una herramienta real que la ayudara a transformar su vida de manera profunda.
Fue en ese momento, con su bebé de apenas dos meses, cuando conoció CLIBA. Ese primer contacto marcó un antes y un después. “Desde el primer momento sentí confianza en el equipo y entendí que no se trataba solo de una cirugía, sino de un acompañamiento integral”, recuerda.
La decisión no tardó en llegar. Nicole eligió operarse en una fecha muy especial: el día de su cumpleaños número 30. Su hijo tenía entonces solo cuatro meses. “Sin dudas, fue el mejor regalo que pude hacerme”, afirma.
Hoy, casi cuatro años después, su vida es otra. La transformación va mucho más allá de lo físico. Nicole disfruta activamente de la infancia de su hijo: juega con él en la plaza, se sube a los juegos, corre a su lado y comparte momentos que antes imaginaba le resultarían difíciles o incluso imposibles.
“Mi cambio no fue solamente físico: recuperé salud, movilidad, seguridad y calidad de vida”, cuenta. Y destaca algo fundamental en su proceso: “La cirugía bariátrica me dio una oportunidad, pero el verdadero cambio fue aprender a cuidarme cada día”.
El camino no lo recorrió sola. El acompañamiento del equipo de CLIBA fue, según sus palabras, clave en cada etapa. “Estoy profundamente agradecida por el profesionalismo, la contención y el seguimiento constante”.
Si tuviera que volver atrás, Nicole no duda. “Lo haría una y mil veces. Porque no solo cambió mi cuerpo, cambió mi vida… y también la forma en que puedo acompañar el crecimiento de mi hijo”.
Su historia es, en esencia, la de una decisión valiente que abrió la puerta a una nueva manera de vivir.
